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Arabia Saudí: cinco formas de hacer una auténtica reforma de los derechos humanos

11-02Esta semana, el príncipe heredero de Arabia Saudí, Mohammed bin Salman Al Saud, se ha comprometido públicamente a “modernizar” Arabia Saudí, indicando que la agenda del reino podría contener reformas fundamentales.

Desde que fue nombrado oficialmente heredero del trono en junio de 2017, el príncipe heredero ha iniciado una hábil campaña de relaciones públicas para mejorar la imagen del país en la escena mundial.

Hace apenas unas semanas, las autoridades anunciaron que las mujeres del país tendrán por fin el derecho a conducir. Aunque esto es sin duda un paso adelante para las mujeres saudíes y un testimonio de la valentía de las activistas de los derechos de las mujeres, que llevan muchos años luchando por este derecho, hace tiempo que debía haberse dado y no es suficiente para compensar la discriminación generalizada que padece la mujer en otros ámbitos de la vida.

Algunos comentaristas han acogido las promesas de reforma del príncipe heredero como una señal de que el cambio en Arabia Saudí no está lejos. Pero es importante no perder de la vista el panorama general: Arabia Saudí sigue siendo uno de los peores perpetradores de violaciones los derechos humanos del mundo. En los meses transcurridos desde el nombramiento del príncipe heredero no se ha producido ninguna mejora; antes bien, su atroz historial en materia de derechos ha seguido deteriorándose.

He aquí cinco asuntos cruciales en los que las autoridades saudíes deben intervenir con carácter urgente para demostrar que están realmente comprometidos con la reforma:

  • Acabar con el uso de la pena de muerte

Arabia Saudí sigue siendo uno de los países con mayor número de ejecuciones del mundo. En lo que va de año, han sido ejecutadas al menos 110 personas, 70 de ellas después de julio. En Arabia Saudí las condenas a muerte se imponen habitualmente en juicios injustos, en algunos casos tras someter a tortura o a otros malos tratos a la víctima para obligarla a “confesar”. También se usa la pena de muerte como arma política para acallar la disidencia y someter a hostigamiento a las minorías chiíes. Además, hay cuatro personas en el corredor de la muerte condenadas por delitos cometidos cuando eran menores de 18 años.

  • Acabar con la represión de la libertad de expresión

Los defensores y las defensoras de los derechos humanos del país siguen sufriendo reiterados ataques, así como acoso y persecución generalizados en un intento de acabar con su activismo pacífico. Prácticamente la totalidad de los activistas independientes del país están actualmente entre rejas sólo por ejercer su derecho a la libertad de expresión. En los últimos meses, las autoridades han practicado asimismo una oleada de detenciones que ha afectado al menos a 20 personalidades religiosas, escritores, periodistas, académicos y activistas.

  • Acabar con la persecución de la minoría chií

Los miembros de la comunidad musulmana chií de Arabia Saudí son objeto desde hace tiempo de discriminación, así como de detenciones, encarcelamiento y acoso en un intento de intimidarlos y silenciarlos. En concreto, las autoridades someten a represión a los activistas de la Provincia Oriental del reino, predominantemente chií, sospechosos de participar en protestas o de apoyarlas, o de expresar opiniones críticas hacia el gobierno. Recientemente, se ha usado la pena de muerte como arma política para castigar a miembros de la comunidad chií por atreverse a protestar contra el trato que reciben y para aplastar la disidencia. En la actualidad hay al menos 34 hombres chiíes condenados a muerte tras haber sido declarados culpables de cargos relacionados con la seguridad nacional.

  • Acabar con la discriminación sistemática de la mujer

A pesar del reciente anuncio de que se va a permitir por fin conducir a las mujeres, en Arabia Saudí la mujer sigue sufriendo una discriminación generalizada en virtud del represivo sistema de tutela, en el que todas las mujeres tienen un tutor varón con autoridad para tomar decisiones en su nombre. Arabia Saudí tiene que reformar urgentemente las leyes que tratan a la mujer como ciudadana de segunda clase en comparación con el hombre, especialmente en asuntos familiares como el matrimonio, el divorcio, la custodia de los hijos e hijas y la herencia.

  • Acabar con los homicidios de civiles en el conflicto de Yemen

Según las investigaciones de Amnistía Internacional, Arabia Saudí, que dirige la coalición militar en Yemen, junto con todas las partes en el conflicto, ha cometido violaciones graves del derecho internacional de los derechos humanos y del derecho internacional humanitario en ataques aparentemente ilegítimos, algunos de los cuales deben investigarse como crímenes de guerra.

En los últimos años, la coalición dirigida por Arabia Saudí ha causado la muerte y heridas a miles de civiles —muchos de ellos niños y niñas— durante el conflicto de Yemen. Según el informe anual sobre los niños y los conflictos armados del secretario general de la ONU, la coalición dirigida por Arabia Saudí mató o hirió a 683 menores en 2016. Además, la coalición ha utilizado municiones en racimo, armas explosivas letales que son intrínsecamente indiscriminadas y que están ampliamente prohibidas por el derecho internacional debido a las terribles heridas que pueden causar a la población civil.

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