Amnistia Internacional Uruguay

Campaña global centrada en la violencia contra las mujeres causada por el “militarismo”

Simpatizantes de Amnistía Internacional en todo el mundo comienzan hoy una campaña global de 16 días de duración para denunciar la violencia contra las mujeres y las niñas agravada por el “militarismo”, o unas sociedades cada vez más militarizadas.

La campaña 16 Días de Activismo contra la Violencia de Género tiene como fin presionar a los gobiernos para que tomen medidas encaminadas a prevenir e investigar los casos de violencia sexual y violencia basada en el género –incluidos los delitos presuntamente cometidos por personal de seguridad– y a proteger a las defensoras de los derechos humanos. Se centra en Egipto, Siria, Bangladesh, Sudán y la República Democrática del Congo.

header_right“El militarismo se aplica a situaciones en que los valores militares tienen una influencia dominante en la sociedad, tanto en el contexto de un conflicto armado como en tiempo de paz. Suele tener consecuencias graves para la igualdad, seguridad e integridad de las mujeres y las niñas”, ha afirmado Madhu Malhotra, directora del Programa sobre Género, Sexualidad e Identidad de Amnistía Internacional.

“Mediante la campaña 16 Días de Activismo, transmitimos el mensaje inequívoco de que las mujeres y las niñas tienen derecho a vivir sin violencia, ya sea en tiempo de guerra o de agitación o durante su detención.”

La campaña 16 Días de Activismo incluye cinco acciones de país:

Egipto: Una carta al primer ministro provisional para pedirle que luche contra la violencia sexual y la discriminación de las mujeres y las niñas, que han estado en primera línea de las manifestaciones desde la “Revolución del 25 de Enero” en 2011. Desde la sublevación, las mujeres han sido señaladas y sometidas a abusos específicamente relacionados con el género.

República Democrática del Congo: Una carta al gobierno para pedirle que tome medidas que pongan fin a la intimidación y la detención de defensoras de los derechos humanos, que, con su resistencia, brindan una ayuda considerable a las sobrevivientes de abusos contra los derechos humanos en la República Democrática del Congo, un país asolado por el conflicto. También hay una acción de solidaridad con las mujeres activistas, que son blanco frecuente de ataques por motivo de su género.

Bangladesh: Una carta al ministro del Interior para instarle a abrir otra investigación sobre el secuestro de Kalpana Chakma, activista de los derechos de las mujeres indígenas de quien no se ha vuelto a saber nada. A pesar de que sus dos hermanos identificaron a los secuestradores, sus nombres fueron omitidos de todas las investigaciones policiales posteriores.

Siria y Jordania: Una carta al ministro del Interior jordano para pedirle que garantice a las mujeres y niñas que viven en el campo de refugiados de Zaatri el acceso seguro a las instalaciones higiénicas, ya que no se sienten a salvo de sufrir acoso o violencia sexual cuando los utilizan.

Sudán: Una carta al ministro de Justicia para pedir la abolición de una ley en virtud de la cual es posible condenar a las mujeres sudanesas a recibir 40 latigazos en público por vestir un atuendo considerado “indecente” en función de criterios arbitrarios, como unos pantalones, o por llevar la cabeza descubierta.

Además, los activistas empezarán a enviar cartas en favor de las defensoras de los derechos humanos perseguidas en Honduras, y para pedir que se investiguen los abusos sexuales y las torturas infligidas por soldados a una mujer en México, como parte de la campaña de Amnistía InternacionalEscribe por los derechos, que arranca el 6 de diciembre de 2013.

“Las guerras, los conflictos internos y la represión violenta de los movimientos en favor de la justicia política y social afectan a las mujeres de manera especial y a menudo desproporcionada, e influyen en los tipos de violencia que sufren, a pesar de los esfuerzos constantes de las defensoras de los derechos humanos para impedir tales abusos”, ha dicho Madhu Malhotra.

“La violencia sexual y de género en el contexto del militarismo tiene lugar en todas las regiones del mundo; es una triste realidad. Para que haya un cambio de actitudes es preciso obligar a sus autores a responder de sus actos.”