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Canadá: No sacrifiquen los derechos de los pueblos indígenas por una represa hidroeléctrica

canada-webLa lucha por la conservación de las tierras ancestrales

Una enorme represa hidroeléctrica podría arrasar unas tierras preciosas que utilizan los pueblos indígenas del valle del río de la Paz.

Han pasado ya más de 100 años desde que el tatarabuelo de Helen Knott firmara un tratado con el gobierno de Canadá para proteger la forma de vida de su pueblo. Sin embargo, en lugar de cumplir la promesa, el gobierno ha autorizado la construcción de una enorme presa hidroeléctrica que amenaza las culturas indígenas y la forma de vida del valle del río de la Paz (Columbia Británica).

Los pueblos indígenas de la región han perdido ya gran parte de sus tierras debido a las perforaciones de petróleo y de gas. Si la represa Site C —cuyo coste asciende a miles de millones de dólares— sigue adelante, perderán una de las últimas zonas en las que aún pueden cazar, pescar y celebrar sus ceremonias sagradas.

Pese a haber concluido que la represa causaría un daño irreparable a los pueblos indígenas de la zona, el gobierno aprobó su construcción.

Ahora, los pueblos indígenas de West Moberly y Prophet River han recurrido a los tribunales, donde insisten en que el gobierno canadiense debe cumplir el tratado que firmó hace un siglo, y detener la construcción de la represa Site C.

Pedí a Canadá que detenga la construcción de la represa Site C.


Al primer ministro de Canadá

Le insto a detener la construcción de la represa Site C, y a cumplir con la obligación contraída por Canadá de respetar y proteger los derechos de los pueblos indígenas del valle del río de la Paz (Columbia Británica).

De ser llevado a término, este enorme proyecto hidroeléctrico anegaría más de 80 kilómetros del mencionado valle, destruyendo así tierras que son vitales para la caza y la pesca de los pueblos indígenas, y devastando sus cementerios.

Hace más de un siglo, el gobierno de Canadá firmó un tratado por el que se comprometía a proteger el modo de vida de los pueblos indígenas de la región. Señor Primer Ministro, no rompa esa promesa.

¡Actúa!






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