Amnistia Internacional Uruguay

Informe: Los “seis grandes” en las negociaciones sobre el Tratado sobre el Comercio de Armas

Mayo de 2012
Aunque todos los Estados participarán en la negociación del Tratado sobre el Comercio de Armas, los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU (China, Francia, la Federación Rusa, el Reino Unido y Estados Unidos) tienen una influencia especial,

 pues representan alrededor del 80% del comercio de armas del mundo. Como uno de los cinco mayores exportadores de armas y líder de la Unión Europea, Alemania es también un actor importante en las negociaciones.
El siguiente documento resume el perfil respecto del comercio de armas y la postura en la negociación de estos seis países más influyentes.
China
Perfil respecto del comercio de armas
El rápido crecimiento de la economía y del comercio de armas en China convierte a este país en un actor importante en la negociación de un Tratado sobre el Comercio de Armas. Sin embargo, su gobierno no hace públicos datos fiables sobre transferencias de armas. El Instituto Internacional de Investigación de la Paz de Estocolmo calcula que China representa alrededor del 3% del valor del comercio global de armas convencionales. Sin embargo, este país ocupa un puesto más alto en la clasificación respecto del comercio de tecnología de defensa de nivel inferior, armas pequeñas y armas ligeras. Muchos de los destinatarios de los suministros de armas de China de la última década son países en desarrollo con historiales precarios en materia de derechos humanos, como Argelia, Angola, Bangladesh, Guinea, Egipto, Indonesia, Irán, Irak, Jordania, Kenia, Libia, Myanmar, Pakistán, la República Democrática del Congo, Sri Lanka, Sudán y Zimbabue. Por ejemplo, China sigue suministrando volúmenes significativos de munición para armas pequeñas a Sudán que las fuerzas de seguridad y las milicias que apoya el gobierno vienen utilizando en Darfur.  China envió cohetes y minas antitanque al régimen libio de Gadafi  y también ha intentado suministrar munición, lanzacohetes, bombas de mortero y lanzamorteros a Zimbabue. 
Postura en la negociación
China es la única potencia exportadora de armas importante que no ha suscrito ningún acuerdo multilateral que establezca criterios, incluido el respeto a los derechos humanos, para orientar las decisiones sobre licencias para la exportación de armas, y esto se refleja en su cautela hacia el Tratado sobre el Comercio de Armas. China ha declarado que entiende y acepta que es necesaria una valoración de riesgos en el TCA compatible con el derecho internacional de los derechos humanos y el derecho internacional humanitario, pero considera que la aplicación de este tipo de criterios representa algunos desafíos para China, alegando que es difícil juzgar objetivamente los derechos humanos debido a lo delicado de su carácter en lo que a política se refiere. Los diplomáticos chinos han querido también limitar el alcance del Tratado, excluyendo las armas pequeñas y las armas ligeras, así como las transferencias de gobierno a gobierno. Las tácticas negociadoras anteriores de China en materia de control de armas indican que intentará suavizar discretamente el texto y después introducir una objeción importante en el último momento. 
Francia
Perfil respecto del comercio de armas
Francia está sistemáticamente entre el tercer y el quinto puesto de la clasificación mundial en cuanto al valor de sus exportaciones de armas convencionales, junto con Alemania y el Reino Unido. Entre sus clientes más importantes figuran Singapur, los Emiratos Árabes Unidos, otros socios de la OTAN, la región de Oriente Medio y el Norte de África y los países francófonos. Recientemente, Francia y Rusia han iniciado intercambios en materia de cooperación para la defensa y equipos navales.
Aunque en términos generales apoya unos criterios estrictos para las transferencias de armas, Francia sigue suministrando armas a algunos países donde existe un riesgo sustancial de que puedan emplearse para cometer violaciones graves de derechos humanos. Por ejemplo, Francia suministró armas, municiones y equipos afines al régimen libio de Gadafi, munición y vehículos blindados a Egipto y al Chad, y munición a Siria entre 2005 y 2009.2
Postura en la negociación
Francia ha promovido un papel progresista sobre el Tratado sobre el Comercio de Armas coherente con los principios básicos de la Postura Común de la UE sobre Exportaciones de Armas, que contribuyó a establecer junto con el Reino Unido y otros gobiernos de la Unión. En términos generales, Francia apoya la inclusión de una norma vinculante en el texto del TCA compatible con la “regla de oro” de Amnistía Internacional de que no se deberá aprobar ninguna transferencia de armas si existe un riesgo sustancial de que éstas vayan a emplearse para cometer o facilitar que se cometan violaciones del derecho internacional de los derechos humanos o crímenes de guerra. El país ha presionado de forma creciente a favor de definiciones sobre el ámbito general del Tratado y también a favor de unos mecanismos de aplicación sólidos, incluida la necesidad de penalizar en las leyes nacionales las actividades de tráfico de armas y prevenir la corrupción en el comercio de armas. Sin embargo, al igual que Alemania y el Reino Unido, existe el riesgo de que Francia sucumba a la presión de Estados Unidos para que suavice el texto del Tratado sobre la protección de los derechos humanos para complacer a China y Rusia a menos que la mayoría de Estados esté unida. 
Alemania
Perfil respecto del comercio de armas
Alemania también  está sistemáticamente entre el tercer y el quinto puesto de la clasificación mundial en cuanto al valor de sus exportaciones de armas convencionales, junto con Francia y el Reino Unido. Alemania es uno de los mayores exportadores de armas de la UE a Oriente Medio y el Norte de África. El resto de sus clientes incluye a Sudáfrica, Grecia, Turquía y otros socios de la OTAN, así como algunos países de Asia y de Latinoamérica.  Aunque en términos generales apoya unos criterios estrictos para las transferencias de armas, Alemania sigue suministrando armas a algunos países donde existe un riesgo sustancial de que puedan emplearse para cometer violaciones graves de derechos humanos. Por ejemplo, Alemania suministró vehículos blindados a Yemen y al régimen libio de Gadafi, así como armas pequeñas a Bahréin y a Egipto.2 También ha suministrado pistolas y revólveres a Guatemala, y armas y municiones a Filipinas,  
Postura en la negociación
Alemania es el único país gran comerciante de armas que no es miembro permanente del Consejo de Seguridad de la ONU. Sin embargo, como líder de la UE y actor importante en la ONU, el Arreglo de Wassenaar, la OSCE y otras organizaciones multilaterales, la influencia de Alemania en las negociaciones de un Tratado sobre el Comercio de Armas podría ser significativa. El enfoque de Alemania sobre el Tratado sigue la línea de los principios básicos de la Posición Común de la UE sobre Exportaciones de Armas. El gobierno alemán también apoya, en líneas generales, la inclusión en el texto del Tratado de la “regla de oro” de Amnistía Internacional de que deben denegarse las solicitudes de transferencias de armas cuando exista un riesgo sustancial de que esas armas sean empleadas para cometer o facilitar que se cometan violaciones graves del derecho internacional de los derechos humanos o crímenes de guerra. El país ha promovido posturas progresistas sobre el ámbito del Tratado, incluido el apoyo a la inclusión de las armas pequeñas y las armas ligeras, así como de las municiones. Alemania también ha puesto de relieve la necesidad de que el Tratado sea claro sobre la responsabilidad de cada Estado en las transacciones de armas. Sin embargo, al igual que Francia y el Reino Unido, si la mayoría de los Estados no se une para apoyar unas normas enérgicas, existe el riesgo de que Alemania sucumba a la presión de Estados Unidos para que suavice el texto del Tratado en lo relativo a la protección de los derechos humanos a fin de complacer a China y Rusia. 
Rusia
Perfil respecto del comercio de armas
La Federación Rusa es el segundo país comerciante de armas del mundo respecto del valor de sus exportaciones, por lo que tiene una influencia importante en el Tratado sobre el Comercio de Armas. Entre los principales clientes de Rusia figuran la India, Siria, Argelia, Myanmar, Venezuela, Sudán y muchos otros Estados africanos. Sin embargo, su industria armamentista se ha rezagado en tecnologías clave y grandes clientes, por lo que busca socios complejos y nuevos mercados para muchos productos. Ha suministrado armas a varios países donde existe un riesgo sustancial de que puedan emplearse para cometer violaciones graves de derechos humanos. Por ejemplo, aunque no publica un informe anual nacional sobre exportaciones de armas, según informes, la Federación Rusa es el mayor proveedor de armas de Siria, pues el 10 por ciento de todas las exportaciones de armas rusas va a parar a este país, incluidos misiles y lanzamisiles, misiles antitanque para el tanque T72 de fabricación rusa y aviones de combate MIG. Rusia proporcionó asimismo rifles de asalto tipo AK al régimen libio de Gadafi, que también tuvo el uso de gran número de armas pesadas de la era soviética, incluidos misiles Grad.2 En Sudán, Rusia sigue suministrando helicópteros de combate que se están empleando para atacar a la población civil de Darfur y de Kordofán del Sur.1
Postura en la negociación
Rusia, junto con China, parece desear un Tratado sobre el Comercio de Armas que excluya unas normas vinculantes sobre el derecho internacional de los derechos humanos, el derecho internacional humanitario y el desarrollo socioeconómico. Las autoridades rusas alegan que cualquier norma estaría abierta a interpretaciones subjetivas e ideológicas. Sin embargo, hay que señalar que los principios de respetar el derecho internacional de los derechos humanos y el derecho internacional humanitario a la hora de considerar las transferencias de armas ya están incluidos en instrumentos internacionales de la OSCE y en el Arreglo de Wassenaar , con los que está comprometida la Federación Rusa. Rusia también parece sentirse cómoda con una definición amplia del ámbito del Tratado que abarque todos los tipos de armas convencionales, como las que figuran en la Lista de Municiones del Arreglo de Wassenaar. En cuanto a los mecanismos de aplicación, Rusia cree que hay que hacer hincapié en el control del comercio para evitar los desvíos al mercado ilícito de armas. Sin embargo, los detalles de las propuestas rusas siguen siendo demasiado vagos, y Rusia ha hecho escasas menciones de la necesidad de transparencia en la presentación de informes sobre transferencias de armas.
Reino Unido
Perfil respecto del comercio de armas
El Reino Unido está sistemáticamente entre el tercer y el quinto puesto de la clasificación mundial en cuanto al valor de sus exportaciones de armas convencionales, junto con Francia y Alemania. Los principales clientes del Reino Unido incluyen a Estados Unidos, la India, Arabia Saudí, Sudáfrica y otros socios de la OTAN. También es un importante exportador para otros países de Oriente Medio y el Norte de África, y del África Subsahariana. Aunque en términos generales apoya unos criterios estrictos para las transferencias de armas, el Reino Unido sigue suministrando armas a algunos países donde existe un riesgo sustancial de que puedan emplearse para cometer violaciones graves de derechos humanos. Por ejemplo, se está revisando la legislación nacional tras la aparición de datos que indicaban que el Reino Unido suministró armas pequeñas, municiones y equipos para vehículos blindados al régimen libio de Gadafi, así como armas pequeñas a Bahréin y equipos para hacer cumplir la ley a Yemen.2
Postura en la negociación
El Reino Unido fue la primera potencia del comercio de armas importante que en 2005 defendió el apoyo a un Tratado sobre el Comercio de Armas con unas normas que contribuyeran a proteger los derechos humanos. En 1998, el Reino Unido encabezó junto con Francia el establecimiento del Código de la UE, actualmente la Posición Común de la UE sobre Exportaciones de Armas que constituye el punto de partida para las posturas políticas británicas sobre el Tratado sobre el Comercio de Armas. El Reino Unido fue también coautor de las diversas resoluciones de la Asamblea General de la ONU que entre 2006 y 2009 desembocaron en las negociaciones actuales sobre el Tratado. El gobierno británico también apoya, en líneas generales, la inclusión en el texto del Tratado de la “regla de oro” de Amnistía Internacional de que deben denegarse las solicitudes de transferencias de armas cuando exista un riesgo sustancial de que esas armas sean empleadas para cometer o facilitar que se cometan violaciones graves del derecho internacional de los derechos humanos o del derecho internacional humanitario. También ha promovido posturas progresistas sobre el ámbito y los mecanismos de aplicación del Tratado, y desea que éste incluya un ámbito amplio y unas medidas de transparencia sólidas. Sin embargo, al igual que Francia y Francia, si no hay una mayoría de Estados resuelta a obtener unas normas enérgicas, existe el riesgo de que el Reino Unido sucumba a la presión de Estados Unidos para suavizar el texto del Tratado en lo relativo a la protección de los derechos humanos a fin de complacer a China y Rusia. 
Estados Unidos
Perfil respecto del comercio de armas
Estados Unidos es, con diferencia, el mayor comerciante de armas del mundo y realiza más del 40% de las transferencias de armas convencionales globales desde el punto de vista de su valor.  Su historial a la hora de suspender suministros de armas por motivos de derechos humanos es desigual. Por ejemplo, ha restringido las transferencias de armas a Myanmar, China, Sri Lanka y Zimbabue, además de a los países sometidos a embargos de armas de la ONU. Sin embargo, ha seguido suministrando armas a varios países donde existe un riesgo sustancial de que puedan emplearse para cometer violaciones graves de derechos humanos. Por ejemplo, como principal proveedor de armas de Egipto, Estados Unidos autorizó la venta de armas pequeñas, millones de municiones y agentes químicos antidisturbios a pesar de la represión violenta de los manifestantes a manos de las fuerzas de seguridad. Yemen recibió también armas pequeñas, agentes químicos y vehículos blindados, y Bahréin, armas pequeñas.2 En cuanto a otros países, el Departamento de Estado estadounidense sigue suministrando armas a las fuerzas de seguridad colombianas mediante un gran programa de ayuda y formación militar estadounidense, pese a las persistentes violación de los derechos humanos que cometen dichas fuerza.  
Postura en la negociación
La postura de Estados Unidos sobre el Tratado sobre el Comercio de Armas podría ser más influyente que la de cualquier otro Estado. En octubre de 2009, el gobierno de Obama invirtió su oposición anterior a un Tratado sobre el Comercio de Armas y el apoyo de Estados Unidos ha sido fundamental para llegar a la actual fase de negociación, incluso a través de conversaciones con el P5. Estados Unidos ha afirmado que quiere que el Tratado eleve el nivel internacional del control de la exportación de armas para acercarlo más al existente en Estados Unidos. Sin embargo, la postura de Estados Unidos es algo más débil que la de muchos de sus aliados de la OTAN y otros aliados. Por ejemplo, Estados Unidos quiere que el Tratado sólo diga a cada Estado Parte qué factores “debe considerar” o “tener en cuenta” antes de autorizar una transferencia, y que éste no tenga la obligación de detener una transferencia aun cuando existan datos creíbles y objetivos de que se empleará para cometer violaciones graves de derechos humanos.
Las autoridades estadounidenses han afirmado también que la inclusión de la munición en el Tratado ofrecería dificultades legales técnicas para su aplicación, pese a la existencia de reglamentos sobre la exportación de munición en su propia legislación y al hecho de que los flujos irresponsables e ilegales de munición en el mundo sólo alimentan y prolongan los conflictos y la violencia armada. Las autoridades estadounidenses han sugerido también que los mecanismos de aplicación del Tratado no deberían ser muy específicos, a diferencia del minucioso conjunto de reglamentos de control de la legislación estadounidense. La postura de Estados Unidos es que el resultado de la Conferencia debería ser un documento bueno y breve que se limite a explicar con detalle los principios que los Estados deben considerar a la hora de aplicar medidas efectivas para el control de la exportación de armas, y no a elaborar medidas de aplicación vinculantes.
FIN/