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Israel/TPO: La crisis de energía de Gaza agrava la agresión para la dignidad humana que supone el bloqueo

Israel debe levantar de inmediato el bloqueo sobre la Franja de Gaza, permitiendo que el combustible y otros suministros básicos lleguen sin restricciones al territorio, ha dicho hoy Amnistía Internacional.

Desde hace un mes, los 1,7 millones de habitantes de Gaza viven sin electricidad la mayor parte del día y sobre ellos se cierne la sombra de una catástrofe de salud pública, después de que su única central eléctrica se viera obligada a cerrar y con ella dejaran de funcionar varias plantas de tratamiento de agua y de aguas residuales.

“Este último golpe ha agravado el ataque contra la dignidad de los palestinos en Gaza y la negación masiva de derechos que llevan sufriendo más de seis años debido al bloqueo de Israel y a las restricciones impuestas por Egipto”, ha dicho Philip Luther, director del Programa Regional para Oriente Medio y el Norte de África de Amnistía Internacional.

“El bloqueo ha supuesto el castigo colectivo de toda la población de Gaza, lo cual viola el derecho internacional. El cierre de la central eléctrica ha afectado además a todos los aspectos de la vida cotidiana, y las autoridades israelíes deben levantar el bloqueo de inmediato, empezando por permitir que se lleve a cabo el tan necesario suministro de combustible en la Franja y por trabajar con todas las partes para conseguir una solución que evite una prolongada crisis humanitaria este invierno.”

La central eléctrica, que hasta hace poco proporcionaba el 30 por ciento de la electricidad a la Franja de Gaza, se quedó sin combustible el 1 de noviembre. El consiguiente cierre ha agravado la crisis de agua y saneamiento que ya existía, dejando a los residentes en Gaza sin electricidad 16 horas al día.

Según la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU, los 291 centros de abastecimiento de agua y aguas residuales existentes en la Franja de Gaza dependen ahora de generadores de emergencia, que también se ven afectados por la escasez de combustible. El 13 de noviembre, una gran estación de bombeo de aguas residuales dejó de funcionar en Zeitun, distrito del sur de la ciudad de Gaza, y las calles se inundaron con más de 35.000 metros cúbicos de aguas residuales.

agua_palestina_ninaHasta que las autoridades locales comenzaron a limpiar los residuos, 3.000 habitantes del distrito tuvieron que moverse entre aguas residuales. Según los residentes, la operación de limpieza se inició por fin el 29 de noviembre gracias a los esfuerzos del Organismo de Obras Públicas y Socorro de las Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en el Cercano Oriente (OOPS) y otros organismos, y a una donación de urgencia de Turquía para comprar combustible para centrales clave de depuración de aguas residuales.

“El motivo de la inundación de aguas residuales ha sido el bloqueo”, dijo a Amnistía Internacional un residente en Zeitun. “La cuestión es, ¿por qué se permite que el bloqueo continúe? ¿Qué delito hemos cometido? No hay nada que justifique esta situación. Sólo queremos vivir como cualquiera.”

En el último mes, otras diez centrales de bombeo de aguas residuales de la Franja de Gaza han tenido que desviar los residuos a canales abiertos, lagunas o directamente al mar, y otras han tenido que cerrar por desbordamiento.

Antes de la actual crisis, en Gaza se arrojaban al mar diariamente unos 90 millones de litros de aguas residuales sin tratar o parcialmente tratadas. Desde el cierre de la central eléctrica, la cantidad de aguas sin tratar que se arrojan al mar ha aumentado. Desde hace años, más del 90 por ciento del agua extraída del acuífero de Gaza está contaminada y no es apta para el consumo humano, debido a la filtración de aguas residuales y de agua de mar y a la extracción excesiva prolongada a causa del uso desproporcionado de los recursos hídricos por parte de Israel.

El suministro de agua a los hogares de la Franja, que ya estaba racionado, también se ha reducido desde el cierre de la central eléctrica. Un 65 por ciento de la población de Gaza sólo recibe agua cada tres o cuatro días.

“Cada día que pasa sin que la central eléctrica de Gaza reciba combustible se incrementa el peligro de una crisis masiva de salud pública. El acceso al saneamiento adecuado y al agua potable son derechos humanos fundamentales. Nunca se debería haber permitido el cierre de la central eléctrica”, ha dicho Philip Luther.

Los hospitales y otros centros de salud de la Franja de Gaza han utilizado sus propios generadores durante los prolongados cortes de suministro, pero a ellos también les afecta la escasez de combustible, y esto pone en peligro el funcionamiento de servicios fundamentales –diálisis, quirófanos, bancos de sangre, unidades de cuidados intensivos y de atención neonatal y laboratorios– y la vida de los pacientes.

La actividad de los comercios, la construcción y gran parte de la agricultura también se ha detenido debido a los cortes de energía y la escasez de combustible y de material de construcción, lo cual ha reducido aún más los ingresos de muchos hogares, que ya tenían dificultades para cubrir sus necesidades básicas.

Las panaderías han disminuido su producción y la gente tiene que hacer cola para comprar el pan. El transporte por la Franja se ha reducido, y se utilizan carros tirados por burros para transportar los residuos sólidos. Los colegios y los centros universitarios de la Franja también se han visto afectados.

Desde junio de 2007, cuando se endureció el bloqueo de Israel, la infraestructura energética, hídrica y sanitaria de Gaza –ya de por sí deficiente debido a las restricciones de Israel y a decenios de abandono– resulta inadecuada para satisfacer los derechos básicos de sus habitantes.

Antes del cierre de la central eléctrica, la escasez de electricidad ya era crónica en Gaza, donde los cortes eléctricos eran habituales. Desde el 1 de noviembre, la electricidad que se suministra a la Franja –y que se compra a Israel y Egipto– cubre menos del 40 por ciento de las necesidades de la población.

Un factor importante que desencadenó el cierre de la central fue la campaña del ejército egipcio que supuso la destrucción de más del 90 por ciento de los túneles existentes entre Gaza y el Sinaí desde junio de 2013. Desde principios de 2011, la central eléctrica funcionaba parcialmente con combustible diesel egipcio que llegaba a través de algunos de esos túneles y cuyo volumen bajó de aproximadamente un millón de litros diarios en junio de 2013 a unos 20.000 litros semanales en noviembre.

Amnistía Internacional pide a las autoridades egipcias que faciliten la construcción de nuevo tendido eléctrico para incrementar el suministro de electricidad al sur de la Franja de Gaza y que trabajen con las autoridades palestinas e israelíes para llegar a una solución sostenible para la crisis de combustible.

Información complementaria

El 28 de junio de 2006, la aviación israelí lanzó ocho misiles sobre la central eléctrica de Gaza, destruyendo todos sus transformadores. Las restricciones que impone Israel a la importación de material de construcción, piezas de repuesto y combustible dificultó la reconstrucción de la central. Estas restricciones se endurecieron tras el bloqueo total por tierra, mar y aire impuesto por Israel sobre Gaza en junio de 2007, cuando Hamás estableció una administración de facto en la Franja.

Como potencia ocupante, Israel es el principal responsable de resolver la actual crisis, aumentando de inmediato el suministro de combustible a Gaza. También debe resolver la crisis a largo plazo levantando totalmente el bloqueo. Esto supone permitir la entrada sin restricciones a Gaza de combustible, y permitir que entre al territorio el material y el equipo de construcción necesario para la reparación y el mantenimiento de infraestructuras fundamentales, así como facilitar la construcción de nuevas líneas de tendido eléctrico que permitan aumentar el suministro eléctrico a Gaza.

Las disputas constantes entre la administración de facto de Hamas en la Franja de Gaza y la Autoridad Palestina por pagos e impuestos también han tenido su influencia en la actual crisis. Ambas autoridades deben cooperar para que la central eléctrica vuelva a recibir un suministro constante de combustible y pueda volver a funcionar.

Según la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU, sólo se ha financiado una cuarta parte de los proyectos hídricos y de saneamiento de Gaza incluidos en el procedimiento de llamamiento unificado de 2013 de la ONU.
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