Amnistia Internacional Uruguay

Jamás matarán la libertad

Por Jean Stern, redactor jefe de La Chronique de Amnistía Internacional Francia

El miércoles 7 de enero de 2015, la junta editorial de La Chronique mantenía su reunión periódica en la sede de Amnistía Internacional Francia. Dos horas de discusión, debate y preguntas para preparar los siguientes números de este periódico mensual dedicado a la lucha por los derechos humanos. Una lucha que para nosotros es vital, ahora y siempre, y especialmente al inicio de este nuevo año.

Cuando nuestra reunión concluía, comenzaba, a apenas 200 metros, otra reunión editorial, esta vez en la redacción de Charlie Hebdo.

En la vida de un periódico, estas reuniones siguen un ritual ya establecido. “En Charlie”, me dijo un periodista, “es también el momento de poner a prueba chistes, bromas, el momento en que los artistas hacen rápidos bocetos de lo que tienen en mente para el número de la próxima semana.” Como en todas las redacciones, hay muchos debates, en ocasiones acalorados, pero siempre teniendo en cuenta qué es lo mejor para los lectores y para el periódico. Ese día, uno de los puntos era la lucha contra el racismo, un tema crucial para el personal del semanario.

Era poco antes de mediodía cuando se recibió la noticia. “Ha habido un atentado en Charlie Hebdo… es grave… ha habido muertos…”

La conmoción recorrió las oficinas, toda la ciudad: llamadas telefónicas, tuits, mensajes de texto… El presidente francés, François Hollande, llegó al lugar de los hechos. Se hizo un recuento de los muertos y heridos. Se empezaron a conocer datos desoladores mientras se anunciaban los nombres de las víctimas: Wolinski, Cabu, Charb, Tignous, Bernard Maris, Honoré, Elsa Cayat, Michel Renaud, además de dos policías y un trabajador del edificio. Jamás, en la historia de la prensa moderna, se había atacado con armas de guerra una junta editorial en la capital de un país.

En la sede de Amnistía Internacional Francia, la conmoción era intensa pero, pese al horror, no había tiempo para titubeos: se estableció rápidamente una unidad de crisis. Se emitió un primer comunicado de prensa condenando el acto: “Es un día negro para la libertad de expresión y para la vibrante cultura periodística. Pero, sobre todo, es una tragedia humana sin sentido”.

Fuimos de despacho en despacho intercambiando palabras y sentimientos, organizando lo que había que hacer: por ejemplo, ir a la Plaza de la República simplemente a decir “NO”, a congregarnos y compartir nuestro dolor… a decir que no tenemos miedo, que debemos permanecer juntos, que no nos rendiremos. Por encima de todo, jamás nos rendiremos. Jamás.

Los dibujantes de Charlie Hebdo no eran periodistas en el sentido tradicional. Eran parte de nuestro patrimonio nacional común; ilustraban un determinado espíritu francés, se negaban a hacer concesiones ante los prejuicios habituales de nuestro tiempo. Encarnaban, más allá de las páginas de Charlie Hebdo, la esencia de la prensa independiente, una herramienta fundamental en el debate público.

Jueves 8 de enero, día de luto nacional. En las oficinas de Amnistía Internacional Francia, la única respuesta posible a la conmoción que aún nos aturdía era la negativa a resignarnos, a quedarnos callados. Antes del minuto de silencio, las palabras de la presidenta de nuestra organización, Geneviève Garrigos: “Seguiremos reclamando justicia, nunca venganza”.

Debemos respetar este juramento. La memoria de las víctimas lo exige. Nunca olvidaremos este terrible miércoles. Nuestro dolor, el dolor de una nación, el dolor de Francia, es inmenso.