Amnistia Internacional Uruguay

¿Qué es el reasentamiento?

El reasentamiento es una forma de proteger a las personas refugiadas más vulnerables: personas que han sido torturadas, por ejemplo, o mujeres en peligro de sufrir abusos (más abajo encontrarás más información sobre quién es considerado vulnerable).

En pocas palabras, funciona así: Te ves obligado a huir de tu casa y escapar a otro país. Allí, te registras ante la Agencia de la ONU para los Refugiados (el ACNUR) y las autoridades locales. Pero sigues estando en peligro de sufrir abusos como la violencia sexual o problemas para conseguir un tratamiento médico que te salve la vida.

Aplicando unos criterios concretos, el ACNUR determinará si eres especialmente vulnerable y necesitas con urgencia protección en otro país: esto es lo que se conoce como reasentamiento.

Si cumples los requisitos, esperarás ansiosamente a que te ofrezcan una plaza. Y si tienes mucha suerte, puede que un día recibas una llamada de teléfono en la que te comuniquen que puedes hacer las maletas y establecerte en un tercer país.

¿Existen otras rutas seguras y legales?

Sí. Los gobiernos pueden abrir lo que se denomina vías a la seguridad en situaciones de emergencia como la crisis de refugiados sirios. Entre ellas están:

  • Las becas de estudios y los visados de estudiante,que permiten a las personas refugiadas empezar a estudiar o seguir haciéndolo.
  • Los visados de trabajo,que ofrecen a las personas con una profesión la oportunidad de conseguir empleo en el extranjero.
  • La reagrupación familiar; esto significa que las personas refugiadas pueden reunirse con familiares cercanos que ya viven en el extranjero.
  • El patrocinio privado,por el que ciudadanos particulares u organizaciones privadas financian a personas refugiadas para que se establezcan en su comunidad.

La apertura de estas oportunidades para un número mucho mayor de personas refugiadas les permitirá viajar a nuevos países de acogida de un modo seguro y organizado. Y eso hará que disminuya el número de personas que arriesgan la vida para llegar a un puñado de destinos superpoblados, como las islas griegas.

¿Qué cambios pueden aportar estas soluciones?

Unas rutas seguras y legales pueden ser la diferencia entre la vida y la muerte para las personas refugiadas.

Pueden representar no tener que entregar los ahorros de toda la vida a un contrabandista, sólo para someter a tu familia en un terrible peligro. Pueden representar no sufrir palizas, explotación o abusos sexuales, y evitar viajes largos y agotadores a pie.

También pueden ofrecer una salida de la pobreza extrema en países de acogida que no pueden hacer frente a la situación, como Líbano, donde actualmente una de cada cinco personas es refugiada siria.

Pero sobre todo, las soluciones como el reasentamiento ofrecen esperanza a unas personas que lo han perdido todo. Prometen cosas sencillas y básicas que todos queremos: una atención médica digna, un hogar, una educación para tus hijos.

Y, lo más importante, son una forma crucial de proteger los derechos humanos de las personas cuando su propio país no puede o quiere hacerlo.

QUÉ PIDE AMNISTÍA INTERNACIONAL

Todo esto parece sensato, justo y factible, ¿verdad?

i-welcomeSí. Pero lamentablemente, sólo una pequeña parte de las personas refugiadas que reúnen los requisitos para el reasentamiento han recibido esa llamada tan importante en la que les dicen que pueden trasladarse a otro país.

Eso se debe a que muy pocos países han seguido el ejemplo de Canadá y ofrecido plazas suficientes para que contribuyan a un cambio real. Para salvar vidas y evitar el sufrimiento de la gente, Amnistía pide a los gobiernos que aumenten masivamente las plazas de reasentamiento y ofrezcan además otras rutas seguras y legales.

Por ejemplo, pedimos a los países de todo el mundo que reasienten como mínimo al 10 por ciento de las personas refugiadas sirias más vulnerables desde países como Turquía, Líbano y Jordania, antes de que finalice 2016. Esto equivale a 480.000 personas. Pero hasta ahora, se han ofrecido sólo 178.195 plazas en todo el mundo, y muchas aún no se han cubierto.

Calculamos que, en todo el mundo, 1,38 millones de personas refugiadas —de un total de 19,5 millones, cifra que aumenta cada día— necesitarán el reasentamiento antes de que finalice 2017. Hace falta ofrecer muchas más plazas, y hacerlo con rapidez.