Sigamos construyendo comunidad

Queridxs amigxs  

El cierre de un año es siempre una oportunidad para realizar un balance de los logros alcanzados y los desafíos pendientes. 2023 ha sido un año exigente para la comunidad defensora de derechos humanos. Queremos expresarles nuestro profundo agradecimiento por su dedicación a la causa que compartimos: la promoción y defensa de los derechos humanos en nuestro país y el mundo. 

2023 ha sido un año de mucho trabajo en nuestras áreas clave de acción. En primer lugar, la campaña Niñas, no madres ha cobrado otra dimensión: por primera vez se conocieron los datos del Sistema de Notificación de los Embarazos Infantiles de ASSE. Hoy sabemos que el 50% de los embarazos en niñas y adolescentes menores de 15 años detectados dentro del sistema público de salud son producto de situaciones de violencia sexual y un 16% no se pudo determinar, abonando las sospechas de que la cifra es aún mayor. Como venimos señalado, nuestras niñas y adolescentes están aún en riesgo. Valoramos los avances en políticas públicas que atienden estas situaciones, pero necesitamos hacer mucho más con relación a la prevención y a la reparación de la violencia sexual hacia niños, niñas y adolescentes. Nos gratifica mucho, luego de 7 años ininterrumplidos de campaña, haber contribuido con la instalación del tema en el debate público, generando visibilidad sobre una problamática asolutamente invisibilizada; pero además, colaborado con información de calidad y evidencia empírica para mejorar los datos sobre esta realidad que afecta a más de un centenar de niñas cada año.  

La defensa de la libertad de expresión ha sido otra de nuestras luchas. Este año hemos puesto el foco en el acceso a la información pública y  la transparencia, reconociendo su papel fundamental en la construcción de una sociedad más justa y equitativa. La información pública es una herramienta clave para elaborar diagnósticos y conocer el estado de situación de diferentes asuntos que afectan el ejercicio de los derechos humanos. A 15 años de la Ley de Acceso a la Información Pública tenemos varios desafíos para seguir promoviendo buenas prácticas de transparencia activa y mejorando respuestas y datos frente a las solicitudes.  

La violencia de género sigue siendo un problema estructural en Uruguay, hemos redoblado nuestros esfuerzos para crear conciencia y exigir cambios que pongan fin a todas las formas de violencia hacia las mujeres y niñas, y en especial, a la violencia femicida. Las leyes son una herramienta indispensable, pero no suficiente. La ley también establece mecanismos y políticas integrales para prevenir, atender, proteger, sancionar y reparar la violencia de género. 

Atravesamos una crisis hídrica sin precedentes, lo que nos exige reforzar el camino a recorrer para afrontar los efectos del cambio climático, el uso extractivo de los recursos naturales y su estrecho vínculo con las desigualdades y la vulneración de los derechos humanos. Que la experiencia vivida nos sirva para no olvidar que el acceso al agua es un derecho humano que tenemos que defender y cuidar de los usos abusivos e irresponsables. Que el estrés hídrico no haya sido en vano y nos permita recordar el valioso aporte que hacen defensoras y defensores de la tierra, el territorio y el medio ambiente. 

Cerramos el año con un recrudecimiento del histórico conflicto en la Franja de Gaza que sigue siendo una catástrofe humanitaria. El rol de la comunidad internacional es central para poner fin a este desastre; sin embargo, las señales han sido débiles e insuficientes.  El dolor y el horror nos han invadido. También quedó evidenciado el importante papel del activismo y de lxs defensorxs de derechos humanos, que han contribuido incasablemente a denunciar y repudiar las atrocidades que se están cometiendo y que han afectado a la población palestina e israelí. 

No podemos más que afirmamos el compromiso de seguir trabajando por la defensa de los derechos humanos en nuestro país y bajo el principio de solidaridad internacional que orienta nuestro trabajo. Todo indica que el contexto global y regional no dará tregua, así que en 2024 seguiremos levantando nuestra voz y nos mantendremos firmes en la lucha por la dignidad y la justicia. 

Muchas gracias por haber acompañado el trabajo de Amnistía Internacional Uruguay. Tu apoyo hizo la diferencia y nos impulsa a seguir adelante. ¡Los mejores deseos para 2024! 

«Más vale encender una vela que maldecir la oscuridad». Sigamos construyendo comunidad juntxs. 

Lucía Pérez Chabaneau 
Directora Ejecutiva – Amnistía Internacional Uruguay