Amnistía Internacional documentó en 2025 un panorama generalizado de violaciones de derechos humanos cometidas por gobiernos y otros agentes, ausencia de rendición de cuentas e injusticias sistémicas, junto con algunos avances limitados. Muchos de estos escenarios han persistido en 2026, mientras el orden internacional basado en normas es
objeto de ataques constantes.
Se han cometido gran cantidad de crímenes de derecho internacional, como el genocidio de Israel contra la población palestina en Gaza, los crímenes de lesa humanidad perpetrados por Rusia en Ucrania y los crímenes de guerra y otros crímenes previstos por el derecho internacional cometidos en Myanmar, Sudán y otras zonas en conflicto. Aunque el activismo y la presión judicial han llevado a algunos Estados a restringir o prohibir las exportaciones de armas a Israel, las transferencias irresponsables de armamentos han seguido fomentando atrocidades. Estados Unidos y Rusia menoscabaron en 2025 los mecanismos internacionales de rendición de cuentas, en concreto la Corte Penal Internacional (CPI), mientras que otros Estados anunciaron su retirada del Estatuto de Roma. No obstante, la Corte y otros mecanismos consiguieron que se practicaran importantes detenciones y se dictaran sentencias condenatorias relevantes; también se crearon nuevos organismos de investigación, como un tribunal especial sobre el crimen de agresión perpetrado contra Ucrania.
Las prácticas autoritarias se han intensificado en todo el mundo. En 2025, los gobiernos de Afganistán, China, Egipto, Estados Unidos, India, Irán, Kenia, Reino Unido y Venezuela, entre otros países, emplearon la violencia para reprimir protestas, criminalizaron la disidencia mediante leyes de seguridad y antiterroristas o hicieron uso de desapariciones forzadas, ejecuciones y tácticas abusivas de actuación policial. Aunque las iniciativas en favor de un tratado de las Naciones Unidas sobre el comercio sin tortura cobraron impulso, la tortura y los malos tratos —mediante dispositivos de descarga eléctrica, entre otros— siguieron siendo prácticas generalizadas.
Un tema central ha sido la discriminación. Se ha sometido a las personas refugiadas y migrantes a deportaciones masivas y a políticas racialmente discriminatorias, mientras que se ha seguido dejando muy desprotegidas a las que, desplazadas como consecuencia del cambio climático, se han visto obligadas a cruzar fronteras internacionales. Se ha mantenido la injusticia racial ligada al colonialismo y a las industrias extractivas, y con ella las exigencias de reparación. La violencia por motivos de género y la restricción de los derechos de las mujeres fueron fenómenos generalizados en 2025. Aunque en algunos países se hicieron avances de carácter jurídico para ampliar el derecho al aborto y prohibir el matrimonio precoz, los obstáculos existentes para acceder al aborto y a servicios de atención posterior al aborto se mantuvieron. Al mismo tiempo, en todo el mundo se intensificaron los ataques contra diversos derechos de las personas LGBTI, en especial las transgénero.
Los gobiernos no han potenciado el abandono gradual de los combustibles fósiles, y el apoyo a la financiación y la adaptación climáticas ha sido del todo insuficiente. La deuda, los recortes de la ayuda y las estructuras económicas mundiales injustas han menoscabado los derechos económicos y sociales. En 2025 continuaron los abusos empresarial —entre ellos, los daños ambientales, las vulneraciones de derechos laborales y la interposición de demandas—, mientras que en la Unión Europea (UE) se suavizó el texto de una nueva e histórica normativa sobre la diligencia debida empresarial.
Por último, los gobiernos se han valido de la tecnología para aplicar y afianzar prácticas autoritarias. Con la ayuda de agentes empresariales, han ejercido vigilancia ilícita para restringir el derecho a la libertad de expresión o reprimir las protestas. Aunque en 2025 se constataba cada vez más el daño que suponían para los derechos humanos las plataformas de redes sociales y el creciente número de herramientas de inteligencia artificial (IA) generativa, la regulación de estos ámbitos iba con retraso.
El informe anual 2025/26 de Amnistía Internacional, analiza la situación de los derechos humanos en 140 países, atendiendo a la coyuntura global y por regiones. Descargalo aquí: