Irán: La ejecución pública de Majidreza Rahnavard pone de manifiesto los homicidios por venganza cometidos por las autoridades

En respuesta a la ejecución pública, llevada a cabo el día 12 de diciembre por las autoridades iraníes, de Majidreza Rahnavard, un joven condenado a muerte tras un simulacro de juicio sin garantías en relación con las protestas que se están celebrando por todo el país, Diana Eltahawy, directora adjunta de Amnistía Internacional para Oriente Medio y Norte de África, ha declarado:“La terrible ejecución pública de Majidreza Rahnavard, llevada a cabo hoy, muestra al poder judicial iraní tal como es: una herramienta de represión que envía a personas al patíbulo para propagar el miedo y ejercer venganza contra quienes, manifestándose, se atreven a desafiar el orden establecido. La ejecución arbitraria de Majidreza Rahnavard menos de dos semanas después de su única vista judicial pone en evidencia la magnitud del ataque de las autoridades iraníes al derecho a la vida, y su indiferencia por mantener siquiera una fachada de procedimientos judiciales significativos”.“Instamos a la comunidad internacional a tomar todas las medidas necesarias para presionar a las autoridades iraníes con el fin de que detengan las ejecuciones y anulen las condenas a muerte.”“Amnistía Internacional insta además a todos los Estados a ejercer la jurisdicción universal sobre todos los funcionarios contra los que existan sospechas razonables de que son penalmente responsables de crímenes de derecho internacional y otras graves violaciones de derechos humanos.”

Información complementaria

El juicio sin garantías de Majidreza Rahnavard consistió en una sesión ante un “Tribunal Revolucionario” en Mashhad, provincia de Jorasán Razaví, el 29 de noviembre. Majidreza fue acusado de “enemistad con Dios” (moharebeh).Las autoridades lo acusaron de matar a puñaladas a dos agentes de la Basij en Mashhad el 17 de noviembre. Antes de su vista judicial, los medios de comunicación estatales retransmitieron vídeos de Majidreza Rahnavard realizando “confesiones” forzadas. En una retransmisión se veía que tenía un gran vendaje en un brazo, lo que hacía temer seriamente que hubiera sido torturado.Amnistía Internacional ha identificado al menos a otras 20 personas que corren peligro de ser ejecutadas en relación con las protestas. Entre ellas se encuentran:

  • 11 personas condenadas a muerte: Sahand Nourmohammad-Zadeh, Mahan Sadrat (Sedarat) Madani, Manouchehr Mehman Navaz, Mohammad Boroughani, Mohammad Ghobadlou, Saman Seydi (Yasin), Hamid Ghare Hasanlou, Mohammad Mehdi Karami, Sayed Mohammad Hosseini, Hossein Mohammadi y un hombre cuyo nombre se desconoce en la provincia de Alborz.
  • Tres personas que han sido juzgadas por cargos punibles con la pena capital y que corren peligro de ser condenadas a muerte o pueden haber sido ya condenadas, sin que exista información pública sobre su situación: Saeed Shirazi, Abolfazl Mehri Hossein Hajilou y Mohsen Rezazadeh Gharegholou.
  • Seis personas que pueden estar en espera de juicio o haber sido juzgadas por cargos punibles con la pena capital: Akbar Ghafari, Toomaj Salehi, Ebarhim Rigi, Amir Nasr Azadani, Saleh Mirhashemi y Saeed Yaghoubi.

Miles de personas han sido detenidas y acusadas formalmente, lo que hace temer que se puedan dictar muchas más condenas a muerte en relación con las protestas.Amnistía Internacional se opone a la pena de muerte en todos los casos, sin excepción, independientemente de la naturaleza del delito, de las características de la persona acusada o del método de ejecución utilizado por el Estado. La pena de muerte es una violación del derecho a la vida y el exponente máximo de pena cruel, inhumana y degradante.